HORA SANTA
PASOS PARA
ALCANZAR LA PROSPERIDAD # 9
Buenas tardes, estamos en la Presencia del Señor,
dispongámonos nuestro ser para este momento de intimidad con Dios, contemplemos
su hermosura, adorémosle y comprobemos esta tarde cuánto nos ama el Señor al
dejarnos envolver por su amor.
Canto: Al estar
aquí
Queremos adorarte Señor, bendecirte, glorificarte; esta
tarde ponemos en tus manos nuestras necesidades, todo lo que hemos vivido. Te
amamos, te bendecimos, te glorificamos Señor, derrama sobre nosotros tus
bendiciones.
En todo proceso de interiorización, de acercamiento, de
búsqueda de Dios, es preciso SABER
ENFRENTAR EL SUFRIMIENTO, esta es precisamente la reflexión de esta tarde.
A veces no comprendemos muchas cosas que nos pasan y en lugar de tomar la
situación con calma y sacarle provecho, nos dejamos derribar, perdemos las
fuerzas y el entusiasmo por seguir luchando y se pierde el ánimo de vivir. Por
eso es necesario en algunos momentos pasar dificultades puesto que ellas nos
hacen más fuertes y nos acercan más a Dios y en toda dificultad es necesario
saber que hay esperanza y que todo se puede solucionar con la ayuda de Dios, a
eso nos exhorta Filipenses 4,13: “Todo lo
puedo en Aquel que me conforta.”
Los grandes inventos y los grandes empresarios llegan al
éxito después de uno o varios fracasos, entendamos por fracaso el sufrimiento,
es en el momento más difícil que se tiene la oportunidad de llegar a grandes cosas,
aunque no entendamos muchas veces por qué nos está pasando esto. Dios lo
permite para nuestro propio bien, dice
Canto: Nada me
podrá separar
¡No hay nada que pueda separarte del amor de Dios! Dios
jamás retira su mirada protectora de ti, nunca te deja, siempre te acompaña, el
sufrimiento, los fracasos, las pruebas, las tentaciones, son necesarios para
que alcances tu madurez espiritual y con ello la prosperidad que tanto anhelas,
por eso, si en tu vida hay sufrimiento, dolor, tristeza, en el Nombre del Señor
te digo, ¡Alégrate, haz encontrado gracia ante los ojos de Dios!
Es Dios y solamente Dios quien puede ayudarnos a salir
victoriosos en los momentos de crisis. Cuenta una historia que un campesino
vivía muy feliz en un ranchito con toda su familia y su único sustento era Tomasita,
una vaca lechera y con la venta de la leche de Tomasita trataba de sostenerse y
sostener a su familia. El sabio del pueblo fue un día con su empleado y al
verlos le preguntó al campesino de qué vivían y éste le respondió que con la
leche que daba Tomasita, el sabio, preocupado por ese campesino y su familia
llamó a su empleado y le dijo que hiciera rodar a Tomasita cuesta abajo. El
empleado le dijo que era el único sustento de aquella familia, pero el sabio
insistió que lo hiciera. Su empleado con mucho dolor obedeció al sabio y la
vaca cayó al abismo y murió.
Pasaron los años y el empleado preocupado por el campesino
regresó a visitarlo y cual sería su sorpresa cuando lo encontró todo cambiado,
ya tenía una buena casa y vivía muy bien, entonces el empleado le preguntó:
¿Qué has hecho para progresar tanto? El campesino le dijo que Tomasita había
muerto y que como era el único sustento que tenía, su tristeza fue muy grande,
pero que no se dejó vencer y pensó en cómo encontrar una manera de sostenerse y
empezó a criar cerdos y gallinas y toda su familia se dio cuenta que todos
debían trabajar y así empezaron a cultivar la tierra. Aunque fue muy triste la
muerte de Tomasita, esto sirvió para que se esforzaran más y ellos buscaran
otra manera de salir adelante y debido a esta situación su vida cambió y pudo
progresar.
Esta historia tiene como objetivo ayudarnos a entender que
los fracasos, los sufrimientos, el dolor sirven para nuestro bien, si le
hacemos frente a la adversidad y no nos desanimamos, dice
Es por eso que, si estas atravesando una situación difícil
no debes renegar ni entristecerte, por lo contrario, debes dar gracias y alabar
a Dios por todo; así nos parezca contradictorio, la única manera de alcanzar la
victoria es confiando en Él. Alaba a Dios por todo, si estás sufriendo, si
estás llorando, en la prueba alaba a Dios, pues Él escuchará tu alabanza.
Canto: Alaba a
Dios
“Hermanos míos,
ustedes deben tenerse por muy dichosos cuando se vean sometidos a pruebas de
toda clase. Pues ya saben que cuando su fe es puesta a prueba, ustedes aprenden
a soportar con fortaleza y sufrimiento. Pero procuren que esa fortaleza los
lleve a la perfección, a la madurez plena, sin que les falte nada.” Santiago 1,2-4.
A
nadie le gusta sufrir. Tampoco le "gustó" a Jesucristo, en el
contexto del masoquismo. Sin embargo, lo abrazó por amor. En el Huerto de los
Olivos exclamó: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero
no sea como yo quiero, sino como quieras tú.» Mateo 26, 39. He aquí
el inestimable valor del sufrimiento: abrazarlo libremente por amor, en unión
con Jesucristo; Sufrir para ser fiel al camino del amor. Hay muchas formas de sufrimiento
que afectan al cuerpo. Sin embargo, los sufrimientos mayores son los del
corazón: conflictos familiares, disgustos entre personas que se
aman... Tarde o temprano todos sufrimos, todos tenemos así la oportunidad
de ofrecernos a Dios en comunión con Cristo. Por eso los hermanos que
están postrados por enfermedad pueden dar más fruto, salvar más almas y hacer
más bien que muchos otros con numerosos apostolados activos, pero con menos
amor.
Jesucristo
sufrió hasta el
extremo en la cruz por amor a nosotros. Esta es la clave: POR AMOR.
Todo, absolutamente todo, hemos de vivirlo, de abrazarlo por amor. Así nos
redimió Jesús. Es cierto que cada palabra y acción de Jesús es parte de su
obra salvadora. Pero fue especialmente por medio de sus sufrimientos en
EL
SUFRIMIENTO ES UNA OPORTUNIDAD PARA UNIRNOS A CRISTO y cooperar en la redención del mundo. De
nada vale el sufrimiento por si mismo. Lo que vale es la entrega amorosa
que hacemos de él a Dios. Es por eso que el sufrimiento es una gran
oportunidad y sería terrible desperdiciarla.
LA
CRUZ, la señal
del cristiano, es signo de nuestra entrega al sufrimiento por amor. Nos
recuerda a Cristo, que se entregó por nuestra redención. Nosotros, siendo su
Cuerpo, hemos de sufrir en unión a El, que es nuestra Cabeza. Hacemos la señal
de la cruz para recordar este compromiso. Todo lo que hacemos debe ser "En
el nombre del Padre, en el nombre del Hijo y en el nombre del Espíritu
Santo" y todo por amor, abrazando nuestra cruz.
EL
SUFRIMIENTO TIENE UN GRAN VALOR CUANDO LO ABRAZAMOS POR AMOR. Ante el dolor podemos unirnos
a la cruz de Cristo o reaccionar con rebelión y culpar a Dios. El sufrimiento
tiene un gran valor: expía el mal, une al sacrificio de Jesucristo como
expresión de amor y confianza en El y ofrece a Dios un sacrificio de alabanza. El
sufrimiento unido a los padecimientos de Cristo nos asemeja a El, que
libremente abrazó la cruz por amor. Dice San Pablo:
Ahora
me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi
carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es
Solo
a la luz de la fe podemos confiar en Dios y crecer en medio de los
sufrimientos.
Oración
Final
Señor,
dentro de mí
todo
se rebela contra el sufrimiento,
necesito
de tu gracia
para
pronunciar las mismas palabras
que
dijiste a tu Padre:
"Que
se haga tu voluntad".
Ayúdame
a aceptar mi enfermedad
y
a creer que a pesar
de
mi inactividad,
puedo
ser útil a todos.
Hazme
entender que mi dolor
unido
a tu sacrificio en la Cruz
tiene
un sentido y un significado
para
toda la humanidad. Amén.
Padre
Nuestro.
Ave
María.
Gloria.
Canto: A ti Señor

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