sábado, 24 de enero de 2026


 POR QUÉ CONFESARNOS

“Por qué confesarnos”, nos ayuda a recuperar la libertad perdida por el pecado, la dignidad de hijos. El amor de Dios en el sacramento de la reconciliación perdona las ofensas de quienes arrepentidos le buscan por el dolor de sus acciones y quieren hacerse como el hijo prodigo portadores del verdadero perdón que purifica la vida del pecador y nos abre a la acción redentora del Espíritu Santo

 

Abre nuestro entendimiento al amor de Dios fortalece nuestra voluntad para no volver a pecar poniéndonos en una mejor disposición para recibirle en la sagrada Eucaristía, fortaleza que ayudada por nuestra capacidad de razonar y profundizar en el mensaje de Dios nos ayuda reconocernos hijos de Dios y a no volver a pecar y a crecer en la fe, esperanza y caridad junto a Jesús. El estado de gracia nos ayuda a conocer el amor del Padre, moldea nuestro carácter, reconociéndonos capaces de portar la semilla de fe para nuestros hermanos siendo ejemplo vivo de la misericordia de Dios, y más conscientes de la fragilidad humana.


Cinco pasos para una buena confesión

 

1.-Examen de conciencia

Esfuerzo sincero de recordar todos los pecados cometidos. 

2.- Dolor de los pecados

Reconocer que se ha ofendido a Dios que nos ama tanto. 

3.-Proposito de no volver a pecar

Por amor a Dios no volver a pecar. 

4.-Decir los pecados

Hablar con el Sacerdote de una manera clara concisa, concreta y completa. 

5.-Cumplir la penitencia

Cumplir cuanto antes la penitencia en virtud del arrepentimiento sentido por nuestras faltas y procurando la reparación del daño por cuanto sea posible.

 

ORACION PREPARATORIA

Oh Dios infinitamente Santo, que siempre estás dispuesto a perdonar al pecador dígnate a fijar tus amorosísimos ojos en un alma que vuelve sinceramente a ti, y que quiere purificarse de sus manchas en las aguas saludables de la penitencia. Concédeme la gracia, oh Dios mío, de acercarme a este sacramento con las disposiciones necesarias;

 

EXAMEN DE CONCIENCIA

¿Cuánto tiempo hace de mi última confesión?

¿Confesé  todos  los  pecados  recordados?

¿Cumplí con la penitencia impuesta? ¿Con que actitud e intención me acerco a la Confesión?

 

LOS MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS

 

1.  Amar a Dios sobre todas las cosas

¿He hecho mis oraciones por la mañana, por la noche, al comer, al emprender el trabajo diario?

¿He creído en hechicerías, supersticiones, brujerías? ¿Puse en duda alguna verdad de fe?

¿He hablado mal de la religión o de la iglesia?

¿Me ha avergonzado de la fe, o de la religión Es


firme mi fe? Me he burlado de las cosas de Dios?

¿Me he burlado de las personas dedicadas al servicio de Dios? ¿Amo a Dios realmente sobre todas las cosas? ¿Hago de lo temporal o del placer, mi Dios? ¿Me preocupo de formación cristiana? ¿Participo activamente de las cosas de la Iglesia? ¿Amo verdaderamente a mi prójimo, lo ayudo, le sirvo? ¿Abuso de mis prójimos? ¿Cómo me he portado con mi familia? ¿He colaborado en las necesidades materiales, morales? ¿Cuál es mi comportamiento? ¿Me preocupo de la educación cristiana de los hijos? ¿He sido fiel en el matrimonio? ¿He ayudado a los pobres y necesitados? ¿Me burlo de los ancianos y enfermos?

 

2.  No jurar el santo nombre de Dios en vano.

¿Pronuncié el nombre de Dios, de Jesús, de la Virgen María o de los santos sin respeto? ¿He jurado sin necesidad? ¿Con mentira? ¿He faltado a alguna promesa, compromiso? ¿He dicho palabras injuriosas o blasfemas? ¿Me he burlado del nombre de Dios? ¿Santifico a Dios con mis pensamientos, palabras y acciones?


3.  Santificar las fiestas.

¿Falto a misa, por pereza, los domingos y fiestas?

¿Llego tarde a la misa? ¿Salgo antes de terminar?

¿He estado distraído en misa, o conversando, o comiendo? ¿He irrespetado al Templo?

 

4.  Honrar a padre y madre.

¿Desobedecí a mis padres? ¿Me he burlado de ellos? ¿Les falto el respeto? ¿Les deseo mal?

¿He sido insolente? ¿Me burlo de mis padres o ancianos? ¿Les causo tristeza, malestar?

¿Desobedecí a las personas mayores a quienes debo obediencia (maestros, autoridades, etc.)

¿He ayudado a mis padres en sus necesidades?

¿Visito a mis padres

 

5.  No matar.

¿Expongo mi vida o salud sin necesidad? ¿Me dejo llevar por vicios, drogas, cólera, malacrianza?

¿He perjudicado mi salud con exceso de comidas o bebidas?¿He descuidado mi salud?

¿He hecho daño a otros en su persona o en sus cosas? ¿He deseado la muerte de alguien? ¿He golpeado a otros? ¿He peleado o maltratado a otros? ¿He ofendido a otros? ¿He criticado,


murmurado o hablado mal de otros? ¿Tengo odio, o enemistad con alguien? ¿He perjudicado a otros con mentiras, difamaciones? ¿He calumniado a otros? ¿He hecho juicios de otros?

¿Me he expuesto al peligro voluntariamente? ¿He aconsejado, procurado aborto? ¿He intervenido en aborto? ¿He hecho daño a la vida de otro? ¿He respetado las leyes de tránsito? ¿Busco peligros por llamar la atención? ¿Me he emborrachado?

¿Soy alcohólico y no lo reconozco? ¿He matado la fama, la dignidad, el buen nombre de otras personas? ¿Soy altanero, orgulloso, fanfarrón, creído? ¿Busco pleito? ¿Grito por rabia, cólera, malacrianza?

 

6.  No fornicar.

¿He pensado cosas deshonestas? ¿las deseo?

¿comidas o bebidas?¿He descuidado mi salud?

¿He hecho daño a otros en su persona o en sus cosas? ¿He deseado la muerte de alguien? ¿He golpeado a otros? ¿He peleado o maltratado a otros? ¿He ofendido a otros? ¿He criticado, murmurado o hablado mal de otros? ¿Tengo odio, o enemistad con alguien? ¿He perjudicado a  otros  con  mentiras,  difamaciones?  ¿He


calumniado a otros? ¿He hecho juicios de otros?

¿Me he expuesto al peligro voluntariamente? ¿He aconsejado, procurado aborto? ¿He intervenido en aborto? ¿He hecho daño a la vida de otro? ¿He respetado las leyes de tránsito? ¿Busco peligros por llamar la atención? ¿Me he emborrachado?

¿Soy alcohólico y no lo reconozco? ¿He matado la fama, la dignidad, el buen nombre de otras personas? ¿Soy altanero, orgulloso, fanfarrón, creído? ¿Busco pleito? ¿Grito por rabia, cólera, malacrianza?

 

7.  No robar.

¿He robado cosas ajenas? ¿He dañado las cosas ajenas? ¿He aceptado cosas robadas o encontradas? ¿He sido topador? ¿He encubierto al que roba? He perdido tiempo en el trabajo o estudio? ¿He sido impuntual o irresponsable? ¿He recibido salario sin haber trabajado honradamente? ¿He sido descuidado y desordenado en mis cosas, vestidos? ¿He echado a perder cosas propias o ajenas por descuido, negligencia o cólera? ¿He sido descuidado en el trabajo o estudio? ¿Me he ganado el salario justamente? ¿He retenido salario-paga que no


he ganado honradamente? ¿He sido perezoso en los quehaceres? ¿He perdido tiempo? ¿He sido vagabundo? ¿He malgastado dinero o cosas propias o ajenas? ¿He colaborado con la Iglesia, con los pobres? ¿Ayudo a la iglesia económicamente?

 

8.  No levantar falso testimonio, ni mentir.

¿He dicho mentiras? ¿He dañado a otros con la mentira? ¿He levantado falsos o calumnias? ¿He revelado secretos a confiados? ¿He divulgado errores, faltas o pecados de otros? He dejado de decir la verdad? ¿He sembrado discordia, odio, división? ¿He criticado, hablado mal de otros?

 

9.    No desear la mujer del prójimo?

¿He mantenido relaciones de adulterio? ¿He sido fiel al legítimo cónyuge? ¿He cometido adulterio de pensamiento? ¿He ayudado al esposo/esposa en sus tareas? ¿He llegado tarde a la casa y descuidado los deberes de esposo/a, padre o madre por perder tiempo andando fuera del hogar innecesariamente? ¿He pretendido otra mujer u hombre fuera del matrimonio, soltero o casado? ¿He observado la moral propia del


matrimonio en la intimidad con el cónyuge? ¿He respetado a mi cónyuge en la vida íntima? ¿He sido fiel a mis deberes matrimoniales como: esposo/a, como padre o madre? ¿He sido fiel en mis deberes de educar y formar junto con mi cónyuge a los hijos? ¿Les he dado buen ejemplo?

¿He sabido corregir con firmeza y sin cólera?

 

10.  No codiciar los bienes ajenos.

¿He sido envidioso? ¿Deseo lo ajeno? ¿Pretendo tener por ambición? ¿He dañado lo ajeno por no ser mío? ¿He compartido mis bienes con otros?

 

Otros:

¿He guardado el ayuno y la abstinencia? ¿Tengo firme esperanza en la Vida Eterna? ¿He procurado crecer en la vida espiritual? ¿Participo en algún apostolado dentro de la Iglesia? ¿He sobrellevado con fortaleza las contrariedades de la vida? ¿He sabido utilizar bien el tiempo libre? ¿Agradezco a Dios los dones recibidos? ¿Me he impuesto a los demás, despreciándolos? ¿Estoy dispuesto a corregir mis defectos y pecados? ¿Me dejo ayudar y aconsejar por otros?


YO CONFIESO

Yo confieso ante Dios Padre Todopoderoso y ante ustedes, hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre virgen, a los ángeles, a los santos y ustedes hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. Amen.

ACTO CONTRICIÓN

Señor Mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, me pesa de todo corazón de haber pecado porque te ofendí a ti que eres tan bueno y que tanto me amas y a quien yo quiero amar sobre todas las cosas. Propongo firmemente con tu gracia enmendarme y alejarme de todas las ocasiones de pecar, confesarme y cumplir la penitencia. Confió en que me perdonaras por tu infinita misericordia. Amén.

 

ORACIÓN FINAL

Me pesa, Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Me pesa por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mas me pesa porqué pecando ofendí a un Dios


tan bueno y tan grande como Tu. Antes querría haber muerto que haberte ofendido; y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.

 

LA MARAVILLA DEL AMOR DE DIOS

Cuando algo te sea imposible de comprender ábrete al amor de Dios y permítele entrar en lo más profundo de tu ser, relájate respira profundamente intenta llamar al Espíritu Santo y pídele que se adueñe de ti que sea tu Señor y en ese acto entrégale tu problema, tu dolor, tu enfermedad, tu tristeza, tus pecados todo lo que te moleste dáselo como ofrenda por tu familia por los sacerdotes por los seminaristas por los que no lo conocen, por las familias por los niños que viven en la calle, además dale algo bueno de ti. Llámale pídele como lo haces con los seres que amas que venga a ti que te muestre su rostro y su luz y que te haga parte de Él Cree que el amor de Dios te llega y convéncete que vales la Sangre de Cristo arregla tu vida pon obras de fe y acércate más a Dios.

Dios mío te amo pero quiero conocerte y amarte más.


PROFUNDIZAR EN EL AMOR DE DIOS

 

La Gran Invitación Jn 37,38

37 En el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz: “Si alguien tiene sed, que venga a y beba”. 38 El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: ‘De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva”. Dios quiere tu salvación te ama, por ti fueron creadas todas las cosas que hay en el universo por amor se creó la luz y la vida, en la plenitud de los tiempos se nos envió la palabra de Dios, Su hijo Jesús que dio la vida por nosotros nos enseñó a ser hermanos a que nos amemos a que nos respetemos, pero hay un gran vacío en el mundo al mundo le falta Cristo, eso nos motiva a creer que nosotros podemos presentar a Dios a quienes no lo conocen la religión se propone no se impone respetemos el orden de Dios y creamos que estamos llamados para grandes cosas y para grandes sacrificios entrégale tu vida a Dios.

 

MUCHAS ALMAS PARA CRISTO

 

HORA SANTA

PASOS PARA ALCANZAR LA PROSPERIDAD # 9

 

Buenas tardes, estamos en la Presencia del Señor, dispongámonos nuestro ser para este momento de intimidad con Dios, contemplemos su hermosura, adorémosle y comprobemos esta tarde cuánto nos ama el Señor al dejarnos envolver por su amor.

 

Canto: Al estar aquí

 

Queremos adorarte Señor, bendecirte, glorificarte; esta tarde ponemos en tus manos nuestras necesidades, todo lo que hemos vivido. Te amamos, te bendecimos, te glorificamos Señor, derrama sobre nosotros tus bendiciones.

 

En todo proceso de interiorización, de acercamiento, de búsqueda de Dios, es preciso SABER ENFRENTAR EL SUFRIMIENTO, esta es precisamente la reflexión de esta tarde. A veces no comprendemos muchas cosas que nos pasan y en lugar de tomar la situación con calma y sacarle provecho, nos dejamos derribar, perdemos las fuerzas y el entusiasmo por seguir luchando y se pierde el ánimo de vivir. Por eso es necesario en algunos momentos pasar dificultades puesto que ellas nos hacen más fuertes y nos acercan más a Dios y en toda dificultad es necesario saber que hay esperanza y que todo se puede solucionar con la ayuda de Dios, a eso nos exhorta Filipenses 4,13: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta.”

 

Los grandes inventos y los grandes empresarios llegan al éxito después de uno o varios fracasos, entendamos por fracaso el sufrimiento, es en el momento más difícil que se tiene la oportunidad de llegar a grandes cosas, aunque no entendamos muchas veces por qué nos está pasando esto. Dios lo permite para nuestro propio bien, dice la Escritura: “Estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente, ni lo futuro, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús, Nuestro Señor!” Rom. 8,38.

 

Canto: Nada me podrá separar

 

¡No hay nada que pueda separarte del amor de Dios! Dios jamás retira su mirada protectora de ti, nunca te deja, siempre te acompaña, el sufrimiento, los fracasos, las pruebas, las tentaciones, son necesarios para que alcances tu madurez espiritual y con ello la prosperidad que tanto anhelas, por eso, si en tu vida hay sufrimiento, dolor, tristeza, en el Nombre del Señor te digo, ¡Alégrate, haz encontrado gracia ante los ojos de Dios!

 

Es Dios y solamente Dios quien puede ayudarnos a salir victoriosos en los momentos de crisis. Cuenta una historia que un campesino vivía muy feliz en un ranchito con toda su familia y su único sustento era Tomasita, una vaca lechera y con la venta de la leche de Tomasita trataba de sostenerse y sostener a su familia. El sabio del pueblo fue un día con su empleado y al verlos le preguntó al campesino de qué vivían y éste le respondió que con la leche que daba Tomasita, el sabio, preocupado por ese campesino y su familia llamó a su empleado y le dijo que hiciera rodar a Tomasita cuesta abajo. El empleado le dijo que era el único sustento de aquella familia, pero el sabio insistió que lo hiciera. Su empleado con mucho dolor obedeció al sabio y la vaca cayó al abismo y murió.

 

Pasaron los años y el empleado preocupado por el campesino regresó a visitarlo y cual sería su sorpresa cuando lo encontró todo cambiado, ya tenía una buena casa y vivía muy bien, entonces el empleado le preguntó: ¿Qué has hecho para progresar tanto? El campesino le dijo que Tomasita había muerto y que como era el único sustento que tenía, su tristeza fue muy grande, pero que no se dejó vencer y pensó en cómo encontrar una manera de sostenerse y empezó a criar cerdos y gallinas y toda su familia se dio cuenta que todos debían trabajar y así empezaron a cultivar la tierra. Aunque fue muy triste la muerte de Tomasita, esto sirvió para que se esforzaran más y ellos buscaran otra manera de salir adelante y debido a esta situación su vida cambió y pudo progresar.

 

Esta historia tiene como objetivo ayudarnos a entender que los fracasos, los sufrimientos, el dolor sirven para nuestro bien, si le hacemos frente a la adversidad y no nos desanimamos, dice la Escritura: “Dichoso el hombre que soporta la prueba con fortaleza, porque al salir aprobado recibirá como premio la vida, que es la corona que Dios ha prometido a los que le aman.” Santiago 1,12.

 

Es por eso que, si estas atravesando una situación difícil no debes renegar ni entristecerte, por lo contrario, debes dar gracias y alabar a Dios por todo; así nos parezca contradictorio, la única manera de alcanzar la victoria es confiando en Él. Alaba a Dios por todo, si estás sufriendo, si estás llorando, en la prueba alaba a Dios, pues Él escuchará tu alabanza.

 

Canto: Alaba a Dios

 

“Hermanos míos, ustedes deben tenerse por muy dichosos cuando se vean sometidos a pruebas de toda clase. Pues ya saben que cuando su fe es puesta a prueba, ustedes aprenden a soportar con fortaleza y sufrimiento. Pero procuren que esa fortaleza los lleve a la perfección, a la madurez plena, sin que les falte nada.” Santiago 1,2-4.

 

A nadie le gusta sufrir. Tampoco le "gustó" a Jesucristo, en el contexto del masoquismo. Sin embargo, lo abrazó por amor. En el Huerto de los Olivos exclamó: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú.»  Mateo 26, 39.  He aquí el inestimable valor del sufrimiento: abrazarlo libremente por amor, en unión con Jesucristo; Sufrir para ser fiel al camino del amor. Hay muchas formas de sufrimiento que afectan al cuerpo. Sin embargo, los sufrimientos mayores son los del corazón: conflictos familiares, disgustos entre personas que se aman... Tarde o temprano todos sufrimos, todos tenemos así la oportunidad de ofrecernos a Dios en comunión con Cristo. Por eso los hermanos que están postrados por enfermedad pueden dar más fruto, salvar más almas y hacer más bien que muchos otros con numerosos apostolados activos, pero con menos amor.

Jesucristo sufrió hasta el extremo en la cruz por amor a nosotros. Esta es la clave: POR AMOR.  Todo, absolutamente todo, hemos de vivirlo, de abrazarlo por amor. Así nos redimió Jesús. Es cierto que cada palabra y acción de Jesús es parte de su obra salvadora. Pero fue especialmente por medio de sus sufrimientos en la Cruz que fuimos librados del pecado.

EL SUFRIMIENTO ES UNA OPORTUNIDAD PARA UNIRNOS A CRISTO y cooperar en la redención del mundo. De nada vale el sufrimiento por si mismo.  Lo que vale es la entrega amorosa que hacemos de él a Dios. Es por eso que el sufrimiento es una gran oportunidad y sería terrible desperdiciarla.

LA CRUZ, la señal del cristiano, es signo de nuestra entrega al sufrimiento por amor. Nos recuerda a Cristo, que se entregó por nuestra redención. Nosotros, siendo su Cuerpo, hemos de sufrir en unión a El, que es nuestra Cabeza. Hacemos la señal de la cruz para recordar este compromiso. Todo lo que hacemos debe ser "En el nombre del Padre, en el nombre del Hijo y en el nombre del Espíritu Santo" y todo por amor, abrazando nuestra cruz. 

EL SUFRIMIENTO TIENE UN GRAN VALOR CUANDO LO ABRAZAMOS POR AMOR. Ante el dolor podemos unirnos a la cruz de Cristo o reaccionar con rebelión y culpar a Dios. El sufrimiento tiene un gran valor: expía el mal, une al sacrificio de Jesucristo como expresión de amor y confianza en El y ofrece a Dios un sacrificio de alabanza.  El sufrimiento unido a los padecimientos de Cristo nos asemeja a El, que libremente abrazó la cruz por amor. Dice San Pablo:

Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia. -Colosenses 1,24

Solo a la luz de la fe podemos confiar en Dios y crecer en medio de los sufrimientos.

Oración Final

Señor, dentro de mí

todo se rebela contra el sufrimiento,

necesito de tu gracia

para pronunciar las mismas palabras

que dijiste a tu Padre:

"Que se haga tu voluntad".

Ayúdame a aceptar mi enfermedad

y a creer que a pesar

de mi inactividad,

puedo ser útil a todos.

Hazme entender que mi dolor

unido a tu sacrificio en la Cruz

tiene un sentido y un significado

para toda la humanidad. Amén.

 

Padre Nuestro.

Ave María.

Gloria.

 

 

Canto: A ti Señor



 

HORA SANTA

PASOS PARA ALCANZAR LA PROSPERIDAD # 8

 

Buenas tardes. Jesús, Nuestro Señor, ha querido reunirnos esta tarde en su Presencia, pongamos en sus manos, a los pies del Maestro, nuestras necesidades con la confianza de que todo lo que pidamos en oración, creyendo, lo recibiremos.

 

Canto: Junto a tus pies

 

Aquí estamos Señor, junto a tus pies, queremos al igual que la mujer hemorroisa, tocar tu manto y sanar todas nuestras necesidades, nuestras enfermedades, nuestras penas. Señor te pedimos que derrames esta tarde tu Sangre Preciosa sobre nosotros, envía tu Espíritu Santo a invadir este lugar.

 

Hoy reflexionaremos nuestro octavo paso que es la GENEROSIDAD, dice la Escritura en Proverbios 11,24-25: “Hay gente desprendida que recibe más de lo que da, y gente tacaña que acaba en la pobreza. El que es generoso, prospera; el que da, también recibe.” El principio de dar es una ley espiritual que trae prosperidad.

 

En esta época nuestra, que exalta como valores supremos la comodidad, el éxito personal y la riqueza material, la generosidad parece ser lo único que verdaderamente vale la pena en esta vida.


El egocentrismo nos lleva a la infelicidad, aunque la sociedad actual nos quiera persuadir de lo contrario. Quienes realmente han hecho algo que ha valido la pena en la historia de la humanidad han sido los seres más generosos. Cuando la atención se vuelca hacia el "Yo", se acaba haciendo un doble daño: a los demás mientras se les pasa encima, y a uno mismo, porque a la postre se queda solo.


Pero ¿Qué es generosidad? ¿Es dar limosna a un niño de la calle? ¿Es invertir mi tiempo en obras de caridad? Si. Definitivamente eso es generosidad, pero también es generosidad escuchar al amigo en sus venturas y desventuras; generosidad también es llevarle un vaso de agua al hermano, hermana, padre, madre, esposo, esposa, hijo o hija. Generosidad es pensar y actuar hacia los demás, hacia fuera. No hacia adentro.

 

Si yo quiero recibir lo primero que tengo que hacer es dar. Si yo quiero cosechar un fruto primero tengo que sembrar la semilla. El dar es uno de los más grandes privilegios que nosotros como católicos disfrutamos pues realmente cuando nosotros somos generosos disfrutamos.

 

Muchas veces somos egoístas, no compartimos lo que tenemos, incluso somos egoístas hasta con lo que nos sobra. La reflexión de hoy es una invitación que el Señor nos hace, decíamos ser generosos es pensar y actuar hacia los demás, eso fue exactamente lo que hizo Dios cuando envió a aquel Ángel a María Santísima, pensó en los demás, en nosotros.

 

Nuestro egoísmo llega a ser tan grande que muchas veces somos egoístas hasta con Dios, no tenemos tiempo para Dios o le regateamos, voy a misa, pero me quito a la hora de la homilía hago mi visita al Santísimo de 5 minutos porque “siempre ando ocupado”.

 

Cuando hablamos de generosidad, entrega, darse por completo, no hay mejor ejemplo que Jesucristo en la cruz.

 

Este es el tipo de generosidad que el Señor nos esta pidiendo esta tarde, dejar de pensar por completo en nosotros mismos y pensar en los demás, sus necesidades, sus limitaciones.

 

Hace un tiempo hubo un grupo de muchachos que, tras muchos sacrificios suyos y de sus padres, lograron embarcarse hacia Europa para ir a Roma. Querían conocer la Ciudad Eterna, e iban con un grupo de adultos que hacían actividades con universitarios. El recorrido era agotador: una agenda muy apretada, ir corriendo de aquí para allá, muchas horas de autobús, unas caminatas interminables. Uno de los instructores había asistido porque quería conocer Roma a precio módico, pero el viaje comenzó a resultar insoportable. Cuando llegaron a Madrid, su alojamiento estaba a 45 minutos de la capital española. Cuando llegaron estaba lloviendo y el autobús no pudo pasar en un caminito, así que todos tuvieron que bajar porque el albergue se encontraba algunos kilómetros cuesta arriba. Hubo que bajar equipaje y cargarlo bajo la lluvia. Cuando llegaron a su destino, decidieron tomar un baño, y el agua estaba fría. Este era el comienzo de un viaje que duraría casi 3 semanas, y lo peor estaba aún por llegar. El instructor del que hablábamos quedó un día verdaderamente agotado, se la pasaba terriblemente, estaba exhausto y ya ni siquiera estaba disfrutando el viaje. Lo que quería era ir a casa.


Por otra parte, otro de los instructores sentía el mismo cansancio y para él las jornadas eran aún mas agotadoras, pues tenía veinte años más. Sin embargo, siempre estaba sonriente, siempre hacía que a los demás el viaje les pareciera apasionante. En medio del peor humor, soltaba un chiste y todos olvidaban las cosas difíciles. Este instructor aprovechaba cada oportunidad para hablar con cada uno de los chicos, les preguntaba qué hacían, se preocupaba por ellos. Y cuando no decía algún chiste, o se enteraba de los intereses de aquellos muchachos, los cuidaba silenciosamente, asegurándose de que el autobús no dejara a ninguno, viendo si estaban abrigados o regalándole a alguno de ellos un chocolate. Los dos instructores hicieron el mismo viaje. Uno lo pasó pésimo, el otro fue increíblemente feliz. ¿Cual fue la diferencia? La generosidad.


El instructor generoso no tenía ni siquiera tiempo de pensar en que la jornada era agotadora. Y a pesar de que sus pies le recordaban que el día había sido una larguísima caminata, el viaje estaba siendo de utilidad a los muchachos y para él esa era la mejor recompensa. Al preocuparse de los demás solucionaba dos problemas: los de los muchachos que necesitaban atención, y los suyos propios.

 

La generosidad es un concepto que poco a poco se ha ido perdiendo, porque en esta sociedad a veces creemos que cuando alguien nos da algo por nada, es que hay una intención detrás, pero todo lo bueno que hay en la vida de los humanos es fruto de la entrega generosa de alguien, y eso bueno se ha obtenido no a base de acumular bienes materiales ni mucho menos de arrebatarlos, sino a base de cariño a los demás y de olvido propio, a base de sacrificio. A pesar de todo, existen todavía hombres y mujeres dispuestos a ser generosos. Cuando se entrega lo que sólo uno puede dar y que no puede comprarse en ningún centro comercial, es cuando la verdad se ilumina y, sobre todo, entendemos y vivimos la generosidad en su más profundo sentido: la entrega de sí mismo.

 

Por eso pongamos nuestra vida en las manos del Señor para que Él disponga de ella según lo requiera.

 

Canto: Toma mi vida


A pesar de la gran desvalorización de la sociedad, hay que decir que muchos hombres y mujeres son ejemplos silenciosos de generosidad: la madre que hace de comer, se arregla, limpia la casa y además se da tiempo para ir a trabajar; el padre que duerme solo cinco o seis horas diarias para dar el sustento a sus hijos; la trabajadora doméstica que todos los días hace las mismas cosas pero que ya se siente de la familia; el estudiante que hace lo que debe obteniendo las mejores notas que puede; la chica generosa que ayuda a sus amigas cuando tienen problemas. Todos ellos son ejemplos que sin duda deberíamos seguir. Y estos actos de generosidad son de verdad heroicos. Siempre es más fácil hacer un acto grandioso por el cual nos admiren, que simplemente darnos a los demás sin obtener ningún crédito. Y es que todos tendemos a buscar el propio brillo, la propia satisfacción, el prevalecer sobre los demás y solemos evitar el dar nuestra luz a los demás. Es obligado pues, que, en nuestro primer encuentro con la generosidad, nos resulte este valor poco atractivo y quizá hasta incomprensible. Pero verdaderamente, la generosidad resuelve muchos problemas.


Dar sin esperar nada a cambio, entregar la vida, volcarse a los demás, ayudar a los que nos necesitan, dar consuelo a los que sufren, eso es generosidad. Y no es un valor pasado de moda. La generosidad es la puerta de la amistad, el cimiento del amor, la estrella de la sociedad. Y lo mejor de todo es que nosotros podemos ser generosos muy fácilmente. ¿Cómo?


- Sonriendo a los demás siempre.

- Ofreciendo nuestra ayuda.

- Poniéndonos en los zapatos del otro.

- Y por supuesto, ofrendándonos al Señor.


Teniendo un pequeño detalle con nuestra familia, tan simple como dejar que los demás elijan algo qué hacer: ir al cine, a una comida, o dejar que los demás escojan la película que se va a ver este fin de semana.


Pero no hay que ser tacaños con la generosidad ni comodones. Hay mucha gente que podría consolarse con nuestra ayuda si hacemos un esfuerzo superior. ¿Cada cuánto tiempo vamos a visitar enfermos a un hospital? ¿Por qué no visitar a enfermos terminales? Sí, es duro, sí a veces es deprimente, y por supuesto que es más divertido salir a pasear que ir a un hospital público a ver gente que muy pronto se va a morir. ¡Pues precisamente como nadie lo hace, es el momento de que alguien lo haga! Nadie nos va a dar un aplauso, o una medalla por hacerlo, pero vamos a volcarnos hacia los demás, el brillo no importa, lo que importa es que, a pesar de nuestros defectos y miserias, podemos hacer una diferencia en la vida de alguien.


Ser generosos, aunque hoy en día es inusual, no es difícil, también es parte de nuestra naturaleza. Entendamos que el Yo debe dejar un poco de lugar a los demás y entregar lo que uno tiene. En silencio, sin reflectores. Ahí, donde está la paz.

 

Por eso en este momento, antes de irnos a casa, pidamos al Señor que nos enseñe a ser generosos, que estemos siempre dispuestos a darnos a los demás.

 

Canto: Enséñame

 

Oración Final

Padre celestial, en tus manos está todo lo que tengo, enséñame a ser generoso, a dar con alegría al que necesita. Permíteme dar mi ofrenda y diezmo con amor y desprendimiento, pero, sobre todo, enséñame a darme sin reservas a mis hermanos. Sé que tu recompensa es grande, bendice mi vida. Amén.

 

Padre Nuestro.

Ave María.

Gloria.

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