Hora santa
PASO PAR ALCANZAR LA PROSPERIDAD # 4
Aquí estamos esta
tarde, Señor, para tener un momento de intimidad contigo, hemos dejado varias
cosas para que tu actúes en nosotros y en nuestra vida. Te pedimos perdón por todas
las cosas que hemos dejado de hacer a favor de los demás esta semana y te pedimos
Señor Jesús que derrames tu amor y bendiciones sobre.
Esta tarde
reflexionáremos en nuestro cuarto paso en este caminar hacia la
prosperidad. Este paso es SABER ADMINISTRAR NUESTRAS VIDAS.
Los cristianos
debemos aprender a administrar bien. En
Algunos no piensan
en el futuro y gastan el dinero en placeres, vicios, amigos, paseos etc.… el
dinero si no es bien administrado le ocasiona el fracaso a la persona. Dice en Proverbios
16, 20 “al que bien administra, bien le
va; ¡dichoso aquel que confía en el Señor¡”
Cuenta José que se
dejo ilusionar por un préstamo que le iban a dar, confiado en esto sacó en
renta un local para colocar su negocio con dinero prestado a interés, contrató
un maestro para que le hiciera algunos arreglos a su casa para remodelarla y
casi pierde su vivienda porque no le salio el préstamo que había solicitado, por
lo tanto, quedó muy adeudado.
Un buen
administrador lo calcula todo, va a lo seguro sin dejarse engañar ni
ilusionarse hasta no ver la verdad, Lucas
14, 28-29 nos dice: “si alguno de ustedes quiere construir una torre, ¿acaso no
se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con que terminarla?
De otra manera, si pone los cimientos y después no puede terminarla, todos los
que lo vean comenzaran a burlarse de él”. Antes de cualquier negocio lo
primero que hay que hacer es planear para alcanzar el objetivo para así evitar
el fracaso.
Así que pongamos en manos de Dios todos
nuestros proyectos, nuestros planes y negocios.
Un buen
administrador elije un buen director que conozca que es lo que va hacer, para
que el proyecto no se vaya al fracaso. El buen administrador nunca desfallece
porque la inconstancia no le permite el progreso. 2 Corintios 8,11 dice: “ahora pues, dentro de sus posibilidades terminen
lo que han comenzado con la misma buena disposición que mostraron al principio
cuando decidieron hacerlo”. El buen administrador planea, organiza,
controla, evalúa y tiene buena disposición para resolver los obstáculos. El buen
administrador también se administra a si mismo porque de lo contrario nunca
podrá progresar, será siempre un fracasado.
El éxito se debe a cuánta gente te sonríe, a cuánta
gente amas y cuántos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu. Se
trata de si te recuerdan cuando te vas. Se refiere a cuánta gente ayudas, a
cuánta evitas dañar y si guardas o no rencor en tu corazón. Se trata de que en
tus triunfos estén incluidos tus sueños; de si tus logros no hieren a tus
semejantes. Es acerca de tu inclusión con otros, no de tu control sobre los
demás.
Es sobre si usaste
tu cabeza tanto como tu corazón, si fuiste egoísta o generoso, si amaste a la
naturaleza y a los niños y te preocupaste de los ancianos. Es acerca de tu
bondad, tu deseo de servir, tu capacidad de escuchar y tu valor sobre la
conducta. No es acerca de cuántos te siguen si no de cuántos realmente te aman.
No es acerca de transmitir, si no cuántos te creen si eres feliz o finges
estarlo. Se trata del equilibrio de la justicia que conduce al bien tener y al
bien estar. Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo
de ser más, no de tener más.
Oración
Señor Jesús, vengo
a ponerme en tu presencia en este momento y a ofrecerte mi vida con todo lo que
traigo en mi corazón. Mis angustias, mis tristezas, mi soledad y, sobre todo,
Jesús, la preocupación que tengo por mi vida financiera.
Quiero pedir desde
ya que derrames Tu Sangre sobre mí y sobre toda la realidad que envuelve mi
vida financiera, y de la forma que afecta a mi familia, a mi trabajo y a las
personas con las que me relaciono.
He vivido momentos
de mucha aflicción, porque mi vida financiera está completamente desorganizada,
hoy tengo muchas deudas y realmente ya no sé qué hacer. Tengo cuentas que
pagar, alquiler atrasado, debo a otras personas, y esto está comprometiendo a
mi familia y toda nuestra armonía familiar. Por esto hoy, en este momento, te
suplico: ¡Derrama sobre todo eso, Jesús, Tu Sangre, para que, si hubiera algún
tipo de problema espiritual ligado directamente a mi vida financiera, ¡sea
cortado en el poder de Tu Sangre!
Tu palabra dice:
“No se inquieten entonces, diciendo: “¿Qué comeremos, ¿qué beberemos, o con qué
nos vestiremos?”. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se
les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se
inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción” (Mt 6, 31-34)
Por eso, Jesús, si
hasta hoy no viví de acuerdo con Tu voluntad, hoy quiero comprometerme a vivir
de acuerdo con ella. Si hasta hoy te busqué sólo por lo que Tu podías darme,
hoy Te busco porque entendí que necesito en todo de Tu presencia.
Señor Jesús,
líbrame de todos los problemas que tengo en mi vida financiera. Pues creo en Tu
Palabra, y creo que Tú me miras y también te preocupas por la realidad
financiera que hoy vivo. Clamo el poder de Tu nombre, Jesús, sobre todo mi
árbol genealógico, sobre todos mis antepasados. Si en mis antepasados hubo
peleas por cuestiones financieras, robos o traiciones entre nuestra familia, y
se lanzaron palabras de maldiciones, palabras dichas con odio, rabia, envidia,
¡corta todo eso en el poder de Tu nombre, Jesús! Que nada de eso tenga ya poder
sobre mí o sobre mi vida financiera.
Si en mis
antepasados hubo situaciones de personas apegadas al dinero, situaciones de
asesinatos por causa del dinero, ambición, dinero de la familia gastado en
cosas ilícitas, drogas, prostitución, sexo, adulterio, mentira… que en todo eso
ahora, Jesús, te hagas presente y que Tu nombre lo cure y lo libere.
Si mis antepasados
o yo mismo gastamos dinero en cosas equivocadas o para alimentar situaciones de
pecado, hoy pido perdón, porque sé que el dinero malgastado se puede convertir
en maldición para nosotros, por eso, líbranos.
Que Tu Sangre
redentora también pueda ser derramada sobre mí y sobre mis antepasados si
buscamos soluciones en las que Tú no estabas: si buscamos ayuda en hechizos, en
el ocultismo, en la quiromancia, en la nigromancia; en todo eso, proclamo Tu
poder y Tu liberación, Señor Jesús.
Si busqué ayuda
financiera por medio de la brujería, si busqué magos, si hice trabajos contra
otras personas, si mi casa fue usada para estos fines, mi trabajo, mi
escritorio, ¡RENUNCIO a todo eso ahora, Jesús, por el poder de Tu Nombre!
¡Renuncio a todo eso!
¡Te pido perdón si
yo o mis antepasados buscamos todas estas cosas, que no son de tu agrado!
¡Te pido perdón,
Jesús, si dudé de que Tú cuidas de mí y de mi familia! ¡Perdóname si Te ofendí
con malas palabras, si te culpé por esta dificultad financiera, perdón, Señor!
¡Perdóname si
maldije mi vida financiera, diciendo que lo que gano es una miseria, que paso
hambre, que mi salario es una “porquería”, que no da para nada!
¡Perdóname si
maldije mi empleo, a mis jefes, si hablé mal de ellos deseándoles la miseria y
el dolor!
Quiero también
perdonar a aquellos que algún día fueron injustos conmigo, cuando atrasaron el
pago de mi sueldo o cuando no me pagaron lo que me correspondía, los perdono
ahora en tu Nombre, Jesús. ¡Doy mi perdón a cada uno de ellos! Y que, a partir
de hoy, Señor Jesús, pueda coger los frutos de la liberación de todos los
problemas y deudas en mi vida financiera.
Derrama tu Espíritu
Santo sobre mí y ayuda a mis capacidades naturales, para que encuentre una
forma de saldar mis deudas, porque sé que el dinero no cae del cielo. Capacita
mis conocimientos, dame sabiduría, organización y capacidad de administrar
estas deudas.
Te pido que abras
las puertas de nuevas oportunidades de empleo, que las situaciones laborales y
financieras vayan adelante por la fuerza de tu Nombre, Jesús. Que el Espíritu
Santo me dé la tranquilidad y la calma necesarias en mi casa, con mis
familiares, ¡y que el Espíritu Santo no permita la desesperación y la
impaciencia!
¡Quiero proclamar
que a partir de hoy soy una nueva persona, y que mi vida financiera se
resolverá pronto, y que te buscaré con fidelidad de corazón!
Todo lo entrego en
Tus manos, y por eso proclamo: ¡Confío y espero en Ti, Señor!
¡Amén!
Padre Nuestro.
Ave María.
Gloria.
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